sábado, 2 de julio de 2016

La escuela Critica



Lo visual versus la cultura letrada

Escuela y cultura de la imagen: los nuevos desafíos

1. ¿Por qué no es nueva la discusión sobre la cultura de la imagen?

Mercante (pedagogo argentino, 1925) plantea que el cine (en sus albores) era como una escuela de perversión criminal, donde las películas mostraban imágenes violentas o románticas, y esto conducía a no queres abrir un libro. Aparece la censura. Quien va a leer un libro de física  química, teniendo el cine?
Benjamín plantea que el saber letrado se ve jaqueado por el mundo de las imágenes se pierde la objetividad y la posibilidad de la critica.
Sin embargo se acepta que la imagen produce emociones y sentimientos, rasgos opuestos a los de la escuela normal, que supone criticidad, reflexión, maduración de emociones, la palabra antes que el cuerpo y observación a distancia. 
Ante este panorama, la escuela tiene el desafío de pensar qué hacer con esta cultura visual, que avanza y ha quitado el monopolio de producción a la escuela. La cultura de la imagen proviene de múltiples fuentes, cuando en un origen fue la escuela la monopolizadora de su uso.

2. La escuela y la formación de la cultura de la imagen

Plantea la oposición entra la escuela y la cultura de la imagen, realiza un recorrido histórico de como evoluciono el uso de las imágenes, como la escuela fue la que en un primer momento enseñó a leer y trabajar las imágenes y como con la aparición de nuevas fuentes de producción de imágenes y el uso masificado, la escuela perdió el monopolio.
La escuela es por excelencia la principal promotora de la cultura letrada, y en el siglo XIX lo fue de las imágenes. La escuela enseñó a mirar, luego con la invención de la fotografía, el cine, la televisión y otros medios gráficos, este centro se diversifico.


Otro punto de estudio fue la perdida de la atención como preocupación pedagógica, y cambio la mirada a como captar la atención del espectador como en los espectáculos modernos. El surgimiento del espectador y del espectáculo moderno, también examinados por Bruno Latour (19-94), abrieron la posibilidad de una esfera pública como espacio social abierto y homogéneo en el cual uno podía moverse libremente y aportar “sin deformidades” las observaciones hechas desde cualquier punto de ese espacio, desde un punto de vista exterior, “objetivo”.